Miriam Gil-Azaña

Tamara ha sido una de las hadas madrinas que han participado en lograr que el día de mi boda luciese como una princesa de cuento. Su gran "don" hizo que no sólo dibujase mi rostro a la perfección sino que además supiese desde el primer momento el maquillaje que se adaptaba mejor a mis facciones, al vestido y complementos que llevaría el "Gran día".
Su cariño y empatía hizo que me sintiese ya desde la primera prueba, segura, tranquila y convencida de lo que habíamos elegido.
Su profesionalidad y paciencia hicieron que el día de la boda todo fuera sobre ruedas, sin nervios, como cualquier prueba más y hasta con risas.
También fue momento de probar nuevas técnicas, el maquillaje con aerógrafo, el resultado fue magnifico, una piel de porcelana que duró intacta toda la noche.
Sin duda, la mejor profesional que pude tener para ese día y con la que ya cuento como mi maquilladora oficial.